
El porcentaje de personas que fuman a diario en España bajó al 15,4% en 2025, su nivel más bajo desde que existen registros comparables. La nueva Encuesta de Salud de España también detecta una caída de 5,8 puntos en la proporción de quienes valoran su salud como buena o muy buena, más personas con problemas crónicos declarados y un aumento de los cuadros depresivos activos.
Los resultados dibujan tendencias distintas dentro de una misma población. El descenso del tabaco convive con un empeoramiento de otros indicadores, aunque la encuesta no permite concluir que una tendencia cause la otra. Su utilidad está en mostrar qué aspectos han cambiado y dónde persisten diferencias entre grupos.
El tabaquismo diario cae a su mínimo registrado
En 2025, el 15,4% de la población de 15 años o más declaró fumar a diario. El dato es 1,2 puntos inferior al de 2023. En 1993, cuando comienza la serie comparable, la proporción era del 32,1%. La caída se observa en hombres y mujeres, pero el consumo diario sigue siendo mayor entre ellos: 18,4%, frente al 12,6% de ellas.
La diferencia también aparece al comparar grupos sociales. Entre los hombres, la encuesta registra un 8,8% de fumadores diarios en la clase más favorecida y un 26,6% en la menos favorecida. El dato no explica por sí solo por qué existe esa distancia, pero muestra que el promedio nacional oculta realidades distintas.
La encuesta recoge por separado el uso de productos distintos del cigarrillo convencional. El 1,4% de la población de 15 años o más utilizó cigarrillos electrónicos de forma diaria u ocasional y el 1,6% consumió productos de tabaco calentado. Son indicadores con categorías propias, de modo que no deben sumarse al porcentaje de fumadores diarios como si describieran el mismo comportamiento.
Más personas declaran problemas crónicos
El 66,2% de la población de 15 años o más dijo padecer alguna enfermedad o problema de salud crónico en 2025, frente al 57,7% de 2023. Las mujeres marcaron un 70,9% y los hombres un 61,4%. Entre los problemas más citados figuran el colesterol alto, con un 21,1%, la tensión alta, con un 20%, y el dolor lumbar crónico, con un 17,8%.
La encuesta recoge problemas declarados por quienes respondieron. El aumento entre dos ediciones señala que más personas afirmaron tener una condición crónica, pero por sí solo no identifica las causas del cambio ni mide cuántos diagnósticos nuevos se produjeron. La edad, la forma de percibir la salud y otros factores también influyen en las respuestas.
La obesidad también subió entre las personas adultas. La encuesta la situó en el 17,2% en 2025, frente al 15,2% de 2023. Si se añade el sobrepeso, el 54,4% de la población de 18 años o más quedó por encima del peso considerado normal. El indicador fue más alto entre los hombres, aunque la obesidad presentó diferencias por edad y sexo.
La salud percibida y los cuadros depresivos
El 68,3% de la población valoró su estado de salud de los últimos doce meses como bueno o muy bueno. En 2023, la proporción era del 74,1%. El cambio de 74,1% en 2023 a 68,3% en 2025 equivale a 5,8 puntos porcentuales. La bajada se registró en casi todos los grupos de edad y fue más pronunciada entre las mujeres: 7,1 puntos, frente a 4,4 entre los hombres. En 2025, el 73,6% de los hombres y el 63,1% de las mujeres valoró positivamente su salud.
La respuesta describe una percepción personal, no sustituye un diagnóstico clínico. Su caída puede señalar un cambio en cómo la población evalúa su bienestar, pero no identifica por sí misma una causa. Tampoco contradice que haya mejorado un hábito concreto, como el consumo diario de tabaco: son medidas distintas.
En salud mental, el 16,2% de las personas de 15 años o más presentaba un cuadro depresivo en las dos semanas anteriores a la entrevista, 1,6 puntos más que en 2023. La encuesta distingue los cuadros severos de otros cuadros depresivos. No es correcto equiparar esa medición a un diagnóstico individual ni interpretar el resultado como una explicación del descenso de la salud percibida.
Qué mide la nueva encuesta
La operación combina la Encuesta Nacional de Salud y la Encuesta Europea de Salud en España. La recogida de información se extendió de abril de 2025 a marzo de 2026 y abarcó aproximadamente 21.000 hogares. Sus resultados se ponderaron para representar a la población residente en hogares de España y ofrecer datos nacionales y por comunidades autónomas.
El trabajo pregunta por el estado de salud, las enfermedades crónicas, las limitaciones diarias, la atención sanitaria, la prevención y hábitos como el ejercicio, la alimentación, el tabaco y el alcohol. En los resultados publicados, fumar menos cada día es una señal favorable, mientras que la salud percibida, los problemas crónicos declarados y algunos indicadores de salud mental requieren atención. Leerlos juntos permite entender el alcance del cambio sin reducir la salud pública a una sola cifra.