Felipe VI y la reina Letizia comenzaron el martes 13 de octubre su primera visita oficial a Ceuta desde la proclamación del Rey en 2014. Llegaron en helicóptero a la zona portuaria poco antes de las 12.30 y continuaron a pie por la Gran Vía hasta el Ayuntamiento, donde saludaron a la multitud y recibieron la llave de oro de la ciudad de manos del presidente autonómico, Juan Jesús Vivas.

El recorrido reunió en el centro a vecinos, representantes institucionales y medios de comunicación. La primera parte de la jornada combinó el saludo público con reuniones en la sede de la Asamblea. Fue la primera visita de Felipe VI a Ceuta como jefe del Estado y la primera de un monarca español a la ciudad desde el viaje de Juan Carlos I y la reina Sofía en 2007.

De la llegada en helicóptero al paseo por la Gran Vía

El helicóptero de los Reyes aterrizó en la zona portuaria alrededor de las 12.30. Desde allí se desplazaron hacia el centro y avanzaron por la Gran Vía, una de las principales arterias de Ceuta, mientras una multitud esperaba detrás de las vallas. La iglesia de Nuestra Señora de África hizo sonar sus campanas durante el paso de la comitiva.

Felipe VI y Letizia se acercaron a las personas que aguardaban en la calle para saludarlas. Juan Jesús Vivas caminó junto a ellos y entregó al Rey el bastón de mando de la ciudad. También acompañaron a la comitiva el delegado del Gobierno, David de la Encina, y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.

Al llegar al Palacio de la Asamblea, los Reyes saludaron a los miembros de la corporación local y salieron al balcón para dirigirse a quienes se habían congregado en la plaza. La escena tuvo una recepción desigual hacia los representantes públicos: hubo aplausos y vítores para los monarcas y para Vivas, mientras la aparición del ministro Torres fue recibida con abucheos. Esa reacción describe lo ocurrido en ese momento entre los asistentes, no una posición común de la población ceutí.

La presencia de público convirtió el trayecto en el primer acto visible de la visita. El saludo desde la calle y el balcón permitió a quienes no participaban en las reuniones institucionales ver de cerca a los Reyes. La organización había preparado una pantalla en la plaza para seguir algunos actos celebrados dentro del edificio.

La llave de oro y las palabras de Juan Jesús Vivas

En el Ayuntamiento, Felipe VI y Letizia mantuvieron encuentros con representantes de la sociedad civil ceutí y con miembros de la Policía. La conversación tenía como objetivo conocer la situación de la ciudad tras la entrada masiva registrada en la frontera los días 30 y 31 de julio. La visita se había planteado como una muestra de apoyo de la Corona a las instituciones y a la sociedad local.

Vivas entregó a los Reyes la llave de oro de Ceuta durante el acto celebrado en el Palacio de la Asamblea. En su intervención, el presidente autonómico expresó el aprecio que, a su juicio, la sociedad ceutí siente por la familia real y destacó la cercanía y el cumplimiento de las funciones constitucionales. También vinculó la identidad española de Ceuta con su historia, el derecho y la voluntad de sus habitantes.

El acto reunió dos planos de la jornada. La entrega de la llave fue un reconocimiento institucional de la ciudad a los Reyes, mientras que la reunión con representantes locales buscó abrir un espacio para escuchar a personas de distintos ámbitos de Ceuta. La Casa Real había situado ambos objetivos dentro del programa oficial de la visita.

La información disponible hasta las 14.02 no permite atribuir a Felipe VI unas declaraciones públicas sobre la situación local. Las palabras recogidas en el acto municipal correspondieron a Vivas. Mantener esa distinción ayuda a entender qué expresó cada participante sin convertir el propósito general del viaje en una promesa concreta de medidas.

Una primera visita como Rey, diecinueve años después

Felipe VI no había realizado una visita oficial a Ceuta desde que llegó al trono en 2014. La anterior visita de un jefe del Estado español a la ciudad fue la de Juan Carlos I y la reina Sofía en 2007, cuando también viajaron a Melilla. Entre ambas citas han transcurrido diecinueve años.

La visita del 13 de octubre se produjo en un contexto marcado por los acontecimientos fronterizos del verano. Por eso, el recorrido institucional incluyó tanto el saludo a la ciudadanía como reuniones con representantes de la ciudad. El programa reservó tiempo para escuchar a personas de la sociedad civil y de los cuerpos policiales, además de mantener encuentros con las autoridades autonómicas.

Ceuta tiene la condición de ciudad autónoma y una ubicación estratégica en el norte de África. La visita dio presencia pública a las instituciones del Estado en una ciudad que llevaba diecinueve años sin recibir a un jefe del Estado. Esa dimensión territorial explica el interés nacional de la jornada, aunque el significado de cada acto debe leerse a partir de lo que sucedió y de las palabras efectivamente pronunciadas.

La agenda vespertina seguía pendiente

Al cierre de esta crónica, la visita continuaba. El programa de la tarde preveía una visita al colegio público Vicente Aleixandre, un acto ecuménico de recuerdo a las personas fallecidas en el mar los días 30 y 31 de julio en el cementerio de Sidi Embarek y un encuentro con representantes de la sociedad ceutí en el Parador. Esos actos aún no se daban por celebrados en la información disponible a las 14.02.

La secuencia confirmada hasta entonces quedó concentrada en el puerto, la Gran Vía y el Ayuntamiento: llegada de los Reyes, saludo a los vecinos, recepción institucional, reunión con representantes locales y entrega de la llave de oro. La jornada debía continuar por la tarde, pero su balance completo dependía de que los actos previstos llegaran a celebrarse.