El gasto de vivienda cambia la medida de la pobreza laboral en España. Oxfam Intermón estima que, al restar de los ingresos del hogar los costes residenciales, otras 770.000 personas ocupadas quedarían bajo el umbral de pobreza. La tasa pasaría del 11,48 % antes de pagar la vivienda al 15,49 % después, y el total se acercaría a los tres millones. Es una estimación de la organización a partir de datos del INE, no una cifra publicada por el organismo estadístico.

El cálculo parte de ingresos de 2024

El informe Cuando trabajar no es suficiente, publicado por Oxfam Intermón el 20 de octubre de 2026, analiza la pobreza laboral con la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. La encuesta se llama ECV 2025 porque se realizó ese año, pero sus variables de ingresos corresponden a 2024. El INE aclara que las demás preguntas sobre condiciones de vida se refieren a 2025.

Oxfam define la pobreza laboral a partir de la situación del hogar. Una persona trabajadora se cuenta en esta categoría si vive en una unidad familiar cuyos ingresos, ajustados según una escala de equivalencia, quedan por debajo del umbral de pobreza. Para el cálculo general, el informe considera personas ocupadas a quienes trabajaron al menos siete meses durante 2024. La renta de una persona no se interpreta aislada de los ingresos y la composición del hogar.

Antes de descontar la vivienda, el estudio calcula una tasa del 11,48 %, equivalente a unos 2,2 millones de personas. Tras restar los gastos residenciales y volver a calcular el indicador, la tasa llega al 15,49 %. La diferencia es de 4,01 puntos porcentuales. Oxfam estima que el cambio añade alrededor de 770.000 personas a la cifra inicial, hasta un total cercano a tres millones.

La suma de las cantidades redondeadas ayuda a comprobar el orden de magnitud: 2,2 millones más 770.000 son 2,97 millones. Por eso el informe habla de una cifra próxima a tres millones. El dato de 770.000 no procede de un registro de personas identificadas una por una, sino de la comparación entre dos cálculos aplicados a datos de encuesta.

Qué cambia al descontar la vivienda

Para construir la tasa posterior al pago de la vivienda, Oxfam resta de los ingresos del hogar gastos vinculados a su régimen de tenencia, como el alquiler, la hipoteca y los impuestos sobre la propiedad, entre ellos el IBI. Después recalcula tanto la renta mediana como el umbral de pobreza. No aplica simplemente los gastos a la misma línea de pobreza que usa antes de la vivienda.

Ese paso importa al interpretar el resultado. Las 770.000 personas son la diferencia estimada entre quienes quedan bajo el umbral en cada escenario. La encuesta no sigue a esas personas una a una ni demuestra por sí sola que un pago concreto haya causado que cada hogar cruzara la línea. La comparación muestra cómo cambia la clasificación de pobreza laboral cuando se resta el coste residencial y se vuelve a calcular el umbral.

La unidad de análisis también marca el alcance de la cifra. La pobreza se asigna a las personas por los ingresos del hogar en el que viven, no porque el estudio mida cuánto gana cada trabajador ni cuánto dinero le queda individualmente en su cuenta. Dos hogares con el mismo salario pueden quedar en posiciones diferentes si varían el número de personas, otros ingresos o los gastos asociados a la vivienda.

La referencia temporal requiere una cautela adicional. La ECV 2025 recoge ingresos de 2024, mientras que el INE señala que las demás preguntas se refieren a 2025. Oxfam explica que resta los gastos residenciales, pero su nota metodológica no detalla el periodo de referencia de cada importe de vivienda ni cómo lo alinea con los ingresos. Por eso, el 15,49 % debe leerse como el resultado de una explotación concreta de la ECV, no como un recuento en tiempo real de los pagos que afrontan los hogares en 2026.

La tasa posterior al pago de la vivienda tampoco forma parte de las cifras oficiales de pobreza laboral que publica el INE. Oxfam utiliza la encuesta oficial como base, pero el recálculo y la estimación son propios. El informe plantea que España incorpore esta medición a sus estadísticas y a la evaluación de las políticas públicas.

El alquiler de mercado concentra el mayor aumento

La diferencia más marcada aparece entre quienes alquilan una vivienda a precio de mercado. Antes de descontar el alquiler, la pobreza laboral alcanza al 19,35 % de este grupo. Después sube al 34,08 %, una variación de 14,73 puntos. Oxfam resume el resultado así: alrededor de una de cada tres personas trabajadoras que alquila a precio de mercado queda por debajo del umbral tras pagar la vivienda.

| Régimen de tenencia | Antes de pagar la vivienda | Después de pagarla | Variación | | --- | ---: | ---: | ---: | | Alquiler por debajo del precio de mercado | 23,57 % | 31,28 % | +7,71 puntos | | Alquiler a precio de mercado | 19,35 % | 34,08 % | +14,73 puntos | | Propiedad con hipoteca | 7,77 % | 10,22 % | +2,45 puntos | | Propiedad sin hipoteca | 8,19 % | 7,95 % | -0,24 puntos |

La comparación entre modalidades de alquiler muestra dos situaciones distintas. Quienes pagan por debajo del precio de mercado parten de una tasa de pobreza laboral más alta, 23,57 %, que la de quienes alquilan a precio de mercado, 19,35 %. Una vez descontados los costes, sin embargo, el grupo de alquiler libre llega al 34,08 %, frente al 31,28 % del alquiler por debajo de mercado. El estudio relaciona el alquiler más asequible con fórmulas sociales o protegidas, aunque estas plazas representan una parte minoritaria del régimen de tenencia.

Entre quienes tienen hipoteca, la tasa pasa del 7,77 % al 10,22 %, un aumento de 2,45 puntos. En las viviendas ya pagadas, el indicador baja levemente del 8,19 % al 7,95 %. Esa variación no significa que el gasto residencial aumente los ingresos del hogar. La tasa posterior se obtiene con ingresos netos de gastos y con un umbral recalculado, de modo que el cambio refleja una nueva clasificación estadística.

La media nacional no representa a cada hogar

El 15,49 % resume una situación estatal y oculta diferencias entre grupos y territorios. Oxfam señala que Madrid registra el mayor incremento de la pobreza laboral al incorporar los costes de vivienda, seguida de Cataluña y la Región de Murcia. El propio informe presenta esas diferencias como resultados de su análisis, no como tasas oficiales del INE.

La cifra nacional tampoco permite concluir que todas las personas inquilinas sean pobres, ni que toda persona con una hipoteca conserve un nivel de ingresos suficiente después de pagarla. El resultado de cada hogar depende de más factores que su régimen de tenencia. El contraste más sólido del informe está en la comparación de las tasas para cada grupo, con la mayor subida entre quienes alquilan a precio de mercado.

La estimación añade una perspectiva sobre los recursos que quedan después de pagar la vivienda y amplía la lectura habitual de la pobreza laboral. Para comparar sus dos cifras principales, conviene recordar qué mide cada una: el 11,48 % sitúa los ingresos antes de descontar los gastos residenciales, mientras que el 15,49 % corresponde al cálculo de Oxfam después de restarlos y recalcular el umbral.