
España ha remitido a la Comisión Europea su proyecto de Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza, un documento que plantea actuaciones sobre ecosistemas terrestres, marinos, fluviales, agrarios y urbanos. Entre sus cifras principales figura una superficie agregada de 9.475 kilómetros cuadrados de Tipos de Hábitats de Interés Comunitario con propuestas de actuación, además de la recuperación del hábitat de cerca de 200 especies.
La remisión no equivale todavía a la aprobación definitiva del plan. Abre una fase en la que la Comisión Europea analizará el proyecto y podrá formular observaciones. Después deberá elaborarse la versión final, que España tendrá que enviar antes del 1 de septiembre de 2027 y que servirá como marco de referencia para aplicar las obligaciones del Reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza.
Un mapa que abarca varios ecosistemas
El documento coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico incluye medidas para hábitats terrestres, costeros, marinos, de agua dulce y urbanos. En el medio marino prevé actuaciones sobre 288 kilómetros cuadrados antes de 2030 y otros 12,3 kilómetros cuadrados susceptibles de restablecimiento del hábitat de fanerógamas marinas.
Para los ríos, el proyecto plantea recuperar 65 kilómetros de cursos de flujo libre y más de 120 kilómetros cuadrados de llanuras aluviales antes de 2030. La finalidad declarada es mejorar la conectividad longitudinal, retirar o reducir el efecto de barreras artificiales y recuperar funciones ecológicas. Estas cifras son objetivos o propuestas del proyecto, no superficies ya restauradas.
En las ciudades, el plan incorpora medidas municipales sobre más de 200 kilómetros cuadrados antes de 2030 para evitar la pérdida neta de espacios verdes y cobertura arbórea. A más largo plazo, contempla actuaciones estratégicas sobre más de 10.000 kilómetros cuadrados antes de 2050 para incrementar esos espacios.
Polinizadores, agricultura y bosques
La recuperación de los polinizadores aparece como otro eje. El proyecto incluye actuaciones sobre 576 kilómetros cuadrados antes de 2030 y un mínimo de 1.079 kilómetros cuadrados antes de 2050. En los ecosistemas agrarios se prevén medidas sobre 1.982 kilómetros cuadrados hasta 2030 y en torno a 2.363 kilómetros cuadrados en los horizontes de 2040 y 2050.
Para los ecosistemas forestales, el documento recoge actuaciones sobre 3.241 kilómetros cuadrados antes de 2030 y una referencia estratégica de 3.242 kilómetros cuadrados hasta 2050. El objetivo es mejorar biodiversidad, estructura y resiliencia frente al cambio climático y los incendios. También incorpora la contribución española al objetivo europeo de plantar 3.000 millones de árboles adicionales, con una primera estimación nacional de unos 3,5 millones de ejemplares.
El alcance territorial obliga a coordinar administraciones. El MITECO señala que trabajó con comunidades y ciudades autónomas, entidades científicas, sectores económicos y otros agentes. El proceso incluyó cuatro rondas de reuniones con casi 500 entidades y una consulta ciudadana celebrada entre el 21 de enero y el 31 de marzo de 2026, que recibió 26.543 aportaciones.
Qué falta por concretar
El proyecto funciona como un marco común, pero no convierte automáticamente cada superficie anunciada en una obra financiada y ejecutable. La selección de actuaciones, su calendario, la administración responsable y la financiación tendrán que concretarse en instrumentos posteriores. La Comisión puede, además, pedir cambios antes de que exista una versión final.
La principal novedad es que España ya ha trasladado a Bruselas una propuesta cuantificada y territorialmente amplia. El seguimiento deberá distinguir entre objetivos, actuaciones programadas y restauración efectivamente completada. Esa diferencia será esencial para evaluar el cumplimiento del plan y evitar que las cifras previstas se presenten como resultados conseguidos.





