Salvador Illa ha situado en febrero de 2026 el momento en que los responsables políticos de Educación conocieron el alcance del problema que dejó a Cataluña fuera de los resultados regionales de PISA 2025. En su comparecencia ante el Parlament este miércoles 23 de septiembre, el presidente de la Generalitat reconoció fallos graves en la gestión de la evaluación y en la transmisión de avisos dentro del departamento. La oposición cuestionó que la información tardara meses en llegar a los cargos políticos y pidió responsabilidades.

El caso afecta a la validez de la muestra catalana, no a los resultados de toda España. La OCDE ha incluido los datos nacionales españoles en el informe PISA 2025, pero no publica una cifra propia para Cataluña porque la tasa de exclusión de alumnado superó el estándar técnico. Esa diferencia importa para leer las tablas: la exclusión de una comunidad autónoma no anula por sí misma la comparación nacional.

Qué explicó Illa en el Parlament

La sesión plenaria del 23 de septiembre tenía como único punto la comparecencia del presidente sobre las pruebas PISA. Illa sostuvo que desde abril de 2025 había información técnica sobre incidencias en la muestra, pero que no llegó a los niveles políticos que debían conocerla hasta febrero de 2026. En su relato, el problema no consistió solo en el dato final, sino en que los avisos no activaron a tiempo una revisión de las exenciones ni una comunicación eficaz con los centros.

La cifra que desencadenó la exclusión fue del 23,2 % del alumnado seleccionado. La Agencia de Evaluación y Prospectiva de la Educación de Cataluña ya había explicado en julio que la muestra no cumplía las condiciones de representatividad necesarias para interpretar resultados autonómicos. La evaluación PISA se aplica a estudiantes de alrededor de 15 años y permite comparar los conocimientos que alcanzan en ciencias, lectura y matemáticas en los sistemas educativos participantes.

El presidente atribuyó el retraso a fallos de supervisión y de circulación de información dentro de Educación. La oposición respondió que esa explicación no resuelve quién recibió las alertas, quién tenía capacidad para corregir las instrucciones ni por qué el caso no se comunicó antes. Junts, ERC, el PP, Vox, Comuns y la CUP formularon críticas durante el debate y varios grupos reclamaron responsabilidades políticas a la consejera Esther Niubó. Esas reclamaciones expresan la posición de los partidos y no equivalen a una resolución parlamentaria sobre responsabilidades.

Por qué el 23,2 % deja fuera a Cataluña

PISA necesita una muestra que represente de forma suficiente a la población escolar a la que se refiere. Los estándares de la OCDE fijan que la población definida para la prueba cubra al menos el 95 % de la población objetivo. En términos prácticos, las exclusiones de centros y de estudiantes dentro de los centros no deben superar conjuntamente el 5 %. La norma admite causas justificadas, como ciertas discapacidades o una experiencia insuficiente con la lengua de evaluación, pero limita su peso total para evitar que los resultados describan solo a una parte del alumnado.

Una tasa del 23,2 % supera en 18,2 puntos porcentuales ese límite combinado. La cifra no demuestra por sí sola que cada exención individual fuera improcedente ni identifica quién tomó cada decisión. Sí explica por qué las puntuaciones obtenidas no ofrecen una base representativa para comparar Cataluña con otras comunidades o con ediciones anteriores. La OCDE optó por no presentar resultados separados de Cataluña en su informe de 2025, mientras sí incorporó la muestra nacional de España.

Esta distinción evita dos lecturas equivocadas. No hay resultados regionales catalanes comparables en esta edición, pero tampoco desaparecen los datos españoles del informe. Además, una puntuación nacional y una autonómica responden a muestras distintas: conocer que una región queda fuera no permite deducir cómo habrían cambiado las medias de España si se hubieran incluido sus resultados.

La discusión política y las medidas pendientes

Durante la comparecencia, los grupos centraron sus preguntas en la secuencia de avisos, el control del proceso y la asunción de responsabilidades. También vincularon el caso a las tensiones más amplias en Educación y al inicio del curso. Illa defendió que la información no alcanzó a quienes debían decidir y sostuvo que el Govern debía revisar cómo se supervisan las evaluaciones. Los partidos de la oposición consideraron insuficiente esa explicación y reclamaron más transparencia sobre las actuaciones de los equipos técnicos y de los cargos responsables.

La Generalitat había comunicado en julio que abriría una revisión interna y después anunció cambios de personal y expedientes disciplinarios. La comparecencia de septiembre no restituye la serie estadística ni aporta una nueva puntuación para Cataluña. Su utilidad inmediata está en fijar públicamente la cronología que sostiene el presidente y en dejar registradas las preguntas políticas que siguen abiertas. La versión completa del proceso dependerá de la documentación y de las conclusiones que se hagan públicas sobre los avisos recibidos, las decisiones adoptadas y el funcionamiento de los controles.

El episodio también pone el foco en cómo se comunica una evaluación pública cuando sus datos pierden validez. Para las familias y los centros, la consecuencia concreta es que no disponen de una referencia PISA regional con la que medir el rendimiento de Cataluña en 2025 frente a otros territorios. Las evaluaciones posteriores podrán aportar nuevos datos, pero no reemplazan retroactivamente esta muestra ni permiten reconstruir la comparación que se perdió.

La siguiente cita política prevista es la reunión convocada por Illa con los grupos parlamentarios el viernes 25 de septiembre para abordar un pacto educativo. Ese encuentro tratará el futuro de la educación catalana en un marco más amplio que PISA. La cuestión de la muestra, sin embargo, requiere una respuesta propia: aclarar qué avisos se recibieron, cómo se aplicaron las exclusiones y qué controles deben cambiar para que los próximos resultados sean comparables.