
La inflación volvió a acelerarse en agosto. El Índice de Precios de Consumo (IPC) registró una tasa anual del 4,3 %, siete décimas por encima de la de julio, según el dato definitivo difundido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el 15 de septiembre. La cifra sitúa el indicador general en su nivel más alto desde febrero de 2023 y confirma el avance publicado de forma preliminar a finales de agosto.
El resultado no significa que todos los precios hayan subido en la misma proporción ni que cada hogar haya experimentado idéntico encarecimiento. El IPC mide la evolución media de una cesta de bienes y servicios de consumo adquiridos por los hogares residentes en España. Por eso, el dato general es una referencia para seguir la tendencia de los precios, pero no sustituye a la evolución concreta de una factura, un alquiler o una compra determinada.
El grupo que más destacó en el repunte anual fue el transporte. Su tasa anual alcanzó el 9,5 %, más de tres puntos por encima de la del mes anterior. El INE vincula ese movimiento principalmente a los combustibles y lubricantes para vehículos personales, que en agosto de 2025 habían bajado. Esa comparación con el mismo mes del año anterior es relevante: una tasa anual no describe solo lo ocurrido entre julio y agosto, sino también la base sobre la que se compara el precio.
La alimentación también ejerció presión al alza. El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas registró una variación anual del 2,3 %, siete décimas más que en julio. El organismo estadístico atribuye parte de esa evolución a las frutas y los frutos de cáscara, cuyos precios descendieron en agosto, aunque menos que un año antes. El detalle evita una lectura simplificada: el grupo puede elevar su tasa anual incluso cuando algunos productos bajan, si esa bajada es más suave que la registrada en el periodo de comparación.
En términos mensuales, el índice general aumentó un 0,7 % en agosto. Dentro de esa variación, el transporte tuvo una tasa mensual del 3,3 % y una repercusión de 0,534 puntos en el IPC general. El grupo de vivienda subió un 0,6 % en el mes, debido, según el INE, al encarecimiento de los combustibles líquidos y, en menor medida, de la electricidad y el gas. Son datos agregados, no una previsión de la evolución que tendrán esas partidas en septiembre.
La señal que aporta la inflación subyacente fue distinta. Este indicador, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, bajó una décima en tasa anual y quedó en el 2,9 %. La distancia con el IPC general fue, por tanto, de 1,4 puntos porcentuales. La comparación ayuda a distinguir la evolución del índice completo de la de una medida que reduce el peso de componentes habitualmente más volátiles, pero no convierte por sí sola la subyacente en una medida del coste de vida de cada familia.
El INE también situó la tasa anual del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) en el 4,6 %, siete décimas más que en julio. El IPCA se elabora con una metodología armonizada para facilitar la comparación entre países europeos, mientras que el IPC es el indicador nacional de referencia para seguir los precios de consumo. Ambos subieron un 0,7 % respecto a julio, aunque sus tasas anuales no coinciden porque responden a definiciones y coberturas estadísticas específicas.
Las diferencias territoriales fueron amplias. Todas las comunidades autónomas registraron tasas anuales positivas en agosto. Cantabria tuvo la más alta, con un 5,1 %, y Canarias la más baja, con un 3,8 %. La media nacional fue del 4,3 %. Estos porcentajes permiten comparar la variación anual de cada territorio, pero no determinan por sí solos que el nivel de precios sea mayor o menor en una comunidad que en otra.
La nota del INE indica que el índice se construye con una muestra de 177 municipios, 487 artículos de recogida tradicional, 263 artículos de datos de escáner y unas 200.000 observaciones mensuales de precios de artículos recogidos de forma tradicional. Esas precisiones metodológicas explican por qué una estadística de inflación no procede de un único comercio ni de una lista fija de productos. La cesta y los procedimientos de recogida buscan representar el consumo de los hogares, con las limitaciones propias de una medición agregada.
La información publicada el 15 de septiembre es definitiva y el INE señala que no está sujeta a revisiones posteriores. EFE coincidió al recoger que el 4,3 % consolida dos meses consecutivos de subida, después del 3,6 % de julio. Para interpretar el dato conviene separar tres planos: el aumento anual del índice general, el comportamiento particular de grupos como transporte o alimentación y la evolución de la subyacente. Mezclarlos llevaría a atribuir a una sola causa un indicador que reúne productos y servicios muy diferentes.
El repunte de agosto vuelve a poner el foco en los gastos sensibles al precio de la energía y a la movilidad, al tiempo que muestra una moderación de la subyacente respecto a julio. La próxima publicación del INE permitirá comprobar si ese contraste se mantiene. Hasta entonces, el 4,3 % describe la evolución interanual medida en agosto, no una garantía sobre la trayectoria inmediata de los precios ni sobre el gasto particular de cada consumidor.