
La economía española creció un 0,7% entre abril y junio de 2026 respecto al trimestre anterior, la misma tasa que el INE había adelantado en julio. La revisión publicada el 25 de septiembre cambia, sin embargo, la composición de ese avance: la demanda interna aportó 1,1 puntos al crecimiento trimestral y la externa restó 0,5. En la estimación de julio, la aportación externa todavía era positiva.
La nueva Contabilidad Nacional Trimestral sitúa en el 2,6% la variación interanual del producto interior bruto (PIB). La tasa interanual pasó del 2,7% adelantado en julio al 2,6% de la revisión del 25 de septiembre, una diferencia de una décima. El crecimiento entre trimestres se mantiene, pero el cálculo incorpora datos que aún no estaban disponibles en julio y actualiza series anteriores.
Qué cambia con la revisión del INE
El dato del 0,7% compara el segundo trimestre con enero, febrero y marzo, con ajustes estacionales y de calendario. La tasa interanual del 2,6% compara abril, mayo y junio con los mismos meses de 2025. Son dos medidas distintas: la primera describe el cambio más reciente y la segunda el avance acumulado frente al año anterior.
La diferencia más clara aparece en las aportaciones de la demanda. Entre un trimestre y otro, el consumo de los hogares aumentó un 1,2%, frente al 0,7% que figuraba en el avance. El gasto de las administraciones públicas subió un 0,5%, dos décimas más que en la primera estimación. La formación bruta de capital, que reúne la inversión en activos productivos, pasó de un 0,5% a un 1,7%.
La demanda nacional reúne el consumo de hogares y administraciones junto con la inversión. En la nueva estimación sumó 1,1 puntos al crecimiento del PIB en el trimestre. La demanda externa, que refleja el efecto conjunto de exportaciones e importaciones, restó 0,5 puntos. En julio, el INE había calculado una contribución de 0,6 puntos para la demanda nacional y de 0,1 para la externa.
Las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 1,0% entre el primer y el segundo trimestre. Las importaciones aumentaron un 2,6%. Así, aunque ambas series avanzaron, el aumento mayor de las compras al exterior coincide con la contribución negativa de la demanda externa al crecimiento. Las aportaciones y tasas se publican redondeadas a una décima, por lo que no conviene sumarlas como si fueran cifras exactas sin redondeo.
La industria y la construcción avanzan, las ramas primarias retroceden
El valor añadido creció durante el segundo trimestre en los grandes sectores salvo en las ramas primarias, que incluyen agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. Estas bajaron un 0,1% respecto al trimestre previo. La industria aumentó un 0,7%, con un avance del 0,5% en la industria manufacturera.
La construcción registró un crecimiento trimestral del 1,0%, después del retroceso anotado en el primer trimestre. Los servicios avanzaron un 0,7%, una tasa similar a la del periodo anterior. El conjunto de cifras describe un crecimiento repartido de forma desigual: la actividad sube en tres grandes grupos y desciende en el primario.
En comparación con el segundo trimestre de 2025, la construcción creció un 4,3% y los servicios un 2,9%. La industria aumentó un 1,4%, mientras que las ramas primarias descendieron un 6,0%. Esas variaciones interanuales permiten observar cómo ha evolucionado cada sector durante un año, pero no sustituyen a la comparación trimestral que mide el cambio inmediato de actividad.
Empleo y rentas muestran ritmos diferentes
Las horas efectivamente trabajadas aumentaron un 2,8% interanual. Los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo crecieron un 2,2%, cinco décimas menos que en el trimestre anterior. Esta medida convierte el empleo a tiempo parcial en su equivalente a una jornada completa, por lo que no equivale al número total de personas ocupadas.
La remuneración total de los asalariados subió un 7,0% interanual. El número de puestos equivalentes a tiempo completo avanzó un 3,0% y la remuneración media por puesto, un 3,9%. Se trata de valores nominales publicados en las cuentas de rentas. Por sí solos no indican cuánto mejoró el poder de compra, que también depende de la evolución de los precios.
El INE señala que esta revisión incorpora la información disponible desde el avance del 30 de julio. Entre las nuevas fuentes figura la balanza de pagos publicada por el Banco de España el 23 de septiembre, además de una actualización de las series anteriores y de los modelos de ajuste estacional y de calendario. Por eso permanecen iguales algunas cifras generales y cambian otras que explican de dónde procede el crecimiento.
La fotografía estadística queda así más matizada que en julio: el PIB conservó un avance trimestral del 0,7%, pero la demanda interna tuvo mayor contribución y el saldo exterior pasó a restar. La tasa interanual también quedó revisada al 2,6%. La publicación prevista para diciembre de 2026 ampliará la información sobre algunos cambios estadísticos de 2027, por lo que las cuentas nacionales podrán recibir nuevas revisiones.