Más de 449 millones de pasajeros utilizaron el transporte público en España durante julio de 2026. La cifra creció un 1,2 % respecto al mismo mes de 2025, según la Estadística de Transporte de Personas publicada por el Instituto Nacional de Estadística. El avance general, sin embargo, esconde movimientos distintos: el metro, el autobús y el avión interior ganaron viajeros, mientras el ferrocil interurbano y el transporte marítimo retrocedieron.

La operación del INE reúne transporte urbano, interurbano, especial y discrecional. Es una estadística mensual de todo el territorio nacional elaborada con información de operadores y una encuesta de aproximadamente 1.500 empresas. Los datos de julio son provisionales y las comparaciones se realizan con el mismo mes del año anterior, una precaución que evita confundir el efecto de las vacaciones con un cambio estructural.

El transporte urbano sostiene el crecimiento

El transporte urbano superó los 285 millones de viajeros en julio y aumentó un 1,2 % interanual. Dentro de ese bloque, el metro avanzó un 2,6 %, mientras el autobús urbano creció un 0,3 %. La diferencia indica que la mejora no se repartió de forma uniforme entre modos ni territorios.

Los datos autonómicos del autobús urbano muestran esa dispersión. Extremadura registró el mayor incremento, con un 8,7 %, seguida de Castilla y León, con un 7,3 %, y el País Vasco, con un 6,7 %. En el extremo contrario, la Comunidad de Madrid fue la única que presentó un descenso en la comparación publicada, del 9,8 %.

En las ciudades con metro, el número de viajeros aumentó en todas salvo Madrid, donde bajó un 0,2 %. Sevilla encabezó los avances con una subida del 6,2 %. Estas tasas describen la evolución del uso, pero no explican por sí solas sus causas: calendarios de obras, oferta disponible, incidencias, turismo y hábitos de movilidad pueden influir y requieren información adicional para atribuir responsabilidades.

El ferrocarril cae dentro de un interurbano casi estable

Más de 138 millones de personas utilizaron el transporte interurbano, apenas un 0,1 % más que en julio de 2025. El agregado prácticamente estable combina un crecimiento del 3,6 % en el transporte aéreo interior y del 2,2 % en autobús con descensos del 3,2 % en ferrocarril y del 2,2 % en transporte marítimo de cabotaje.

El detalle ferroviario permite matizar la caída. Cercanías, que incluye Renfe y los operadores autonómicos, retrocedió un 2,5 %. La media distancia bajó un 4,1 % y la larga distancia un 8,4 %. Dentro de esta última, la alta velocidad disminuyó un 6,8 % y el resto de larga distancia un 15,9 %. Son variaciones interanuales de viajeros, no cifras de puntualidad, calidad del servicio ni ingresos.

El autobús interurbano alcanzó cerca de 79,9 millones de usuarios. Cercanías en autobús descendió un 0,7 %, pero la media distancia creció un 8,1 % y la larga distancia un 3,9 %. En el transporte aéreo interior se contabilizaron unos 4,92 millones de viajeros: los trayectos peninsulares subieron un 3,9 %, las conexiones entre la Península y el resto del territorio un 3,3 % y los vuelos interinsulares un 4,5 %.

La suma redondeada de los tres grandes bloques es de 448,9 millones: 285 millones de viajeros urbanos, 138 millones interurbanos y 25,9 millones en transporte especial y discrecional. Es coherente con el total superior a 449 millones porque las cifras se difunden como umbrales y con distintos niveles de redondeo, no como cantidades exactas hasta la última unidad.

El transporte discrecional marca el mayor avance

El transporte especial y discrecional superó los 25,9 millones de usuarios y creció un 6,9 %. El especial aumentó un 2,6 %, hasta rebasar los 7,4 millones de pasajeros. Dentro de él, el transporte escolar subió un 17,4 % y el laboral un 1,2 %.

El transporte discrecional, asociado a servicios que no siguen una línea regular, creció un 8,7 % y superó los 18,4 millones de viajeros. Su fuerte avance contribuyó de forma decisiva a que el total nacional mantuviera una tasa positiva pese al retroceso ferroviario.

Julio tiene una composición particular: disminuyen algunos desplazamientos ligados a la rutina laboral y educativa, mientras aumentan viajes turísticos, traslados de larga distancia y servicios discrecionales. La comparación interanual controla parte de esa estacionalidad al enfrentar julio con julio, pero no elimina cambios de calendario o acontecimientos excepcionales.

Qué permite concluir el dato

La estadística confirma que el uso total del transporte público siguió creciendo, aunque a un ritmo moderado. También muestra que hablar de una única evolución para “el transporte” oculta diferencias relevantes. El crecimiento urbano se apoyó más en el metro que en el autobús; el interurbano se mantuvo casi plano gracias a avión y autobús; y el ferrocarril perdió pasajeros en todos sus segmentos principales.

El dato no mide cuántas personas distintas viajaron, sino el número de usuarios o trayectos contabilizados por los servicios. Una misma persona puede aparecer varias veces si realiza varios desplazamientos. Tampoco permite valorar por sí solo si la oferta aumentó, si los vehículos viajaron más llenos o si el cambio respondió a precios y abonos.

Para administraciones y operadores, el contraste sirve para identificar dónde conviene buscar explicaciones más precisas. Para el viajero, ofrece una fotografía nacional útil: en julio aumentó el uso del sistema, pero la evolución dependió mucho del modo de transporte y del territorio. La próxima información mensual permitirá comprobar si la caída ferroviaria fue puntual o si se prolonga más allá del periodo vacacional.