
El Boletín Oficial del Estado publicó el 30 de octubre la incorporación de siete humedales de la Comunitat Valenciana al Inventario Español de Zonas Húmedas. La resolución, fechada el 15 de octubre, identifica enclaves de Alicante, Castellón y Valencia mediante sus nombres, códigos, rasgos naturales, superficie cartográfica y límites geográficos.
Los siete ya formaban parte del Catálogo de Zonas Húmedas de la Generalitat desde 2022. La novedad de esta resolución es su registro en el inventario estatal, una ficha nacional que reúne información sobre extensión y características de estos ecosistemas.
Siete enclaves y siete perímetros cartográficos
El anexo estatal incluye cuatro espacios de la provincia de Alicante, dos de Castellón y uno de Valencia. Las áreas que figuran en la resolución son superficies cartográficas, asociadas a los límites representados en sus mapas.
| Humedal | Municipio o municipios | Superficie cartográfica | Rasgo destacado | | --- | --- | ---: | --- | | Albufera de Gaianes | Gaianes y Alcocer de Planes, Alicante | 41,968 ha | Laguna estacional con aves acuáticas, anfibios y galápago leproso | | Desembocadura del Riu Montnegre o Riu Sec | El Campello, Alicante | 25,618 ha | Tramo final de una rambla mediterránea que funciona como corredor biológico | | Conjunto de El Prado-Rodriguillo | Pinoso, Alicante | 79,925 ha | Humedal alimentado por aguas subterráneas, con presencia de farfet | | Embalse de La Pedrera | Orihuela y San Miguel de Salinas, Alicante | 1.429,196 ha | Embalse de baja fluctuación ligado a la Rambla de Alcoriza y a la Sierra de Escalona | | Llacuna de Sant Mateu | Sant Mateu, Castellón | 16,850 ha | Laguna temporal de agua dulce con crustáceos del género Triops y anfibios | | El Quadre de Santiago | Benicàssim, Castellón | 70,214 ha | Restos de marjal costero con una función de amortiguación ante temporales | | Laguna temporal del Rebalsador-El Prao | Alcublas, Valencia | 7,407 ha | Laguna estacional somera con crustáceos poco comunes y anfibios amenazados |
La diferencia entre las superficies ayuda a entender la variedad que reúne la categoría de humedal. La Pedrera supera las 1.400 hectáreas cartográficas, mientras que el Rebalsador-El Prao ocupa algo más de siete. Las cifras describen el perímetro asignado a cada enclave, no una medida uniforme de agua visible en todo momento: varios de estos sistemas se inundan de manera temporal o dependen de lluvias y escorrentías.
La suma aritmética de las siete superficies cartográficas del anexo es 1.671,178 ha. Es un cálculo sobre los polígonos que enumera la resolución, no una medición del agua presente en todos los humedales ni un total agregado que el BOE publique como tal.
Para interpretar esas cifras hay que tener en cuenta que son perímetros de registro. En una laguna temporal, el agua puede retroceder o desaparecer durante parte del año sin que el mapa deje de identificar el humedal. En otros casos, como La Pedrera, la ficha abarca un sistema mucho mayor ligado a un embalse. El anexo representa cada límite sobre una ortofoto, de modo que la superficie acompaña a una localización concreta y no estima cuánta agua hay en el lugar en una fecha determinada.
Lagunas temporales y aguas subterráneas
La Albufera de Gaianes y la Llacuna de Sant Mateu son lagunas interiores de carácter estacional o temporal. En la primera, el agua procede de la lluvia y del subsuelo. Sus orillas mantienen carrizo, enea y juncos, y el humedal sirve de hábitat a aves acuáticas, anfibios y al galápago leproso. El espacio fue desecado durante la década de 1930 y recuperado por la Generalitat a comienzos del siglo XXI.
La laguna de Sant Mateu es también endorreica, con aguas someras y dulces. En ella se han descrito especies propias de las lagunas temporales mediterráneas, entre ellas Triops, un género de crustáceos branquiópodos, además de distintos anfibios. El Rebalsador-El Prao, en Alcublas, comparte el carácter temporal y poco profundo. Recibe sobre todo agua de lluvia y escorrentía, y su ficha destaca crustáceos raros, como Isaura mayeti, junto a sapos de espuelas y corredores.
La resolución reúne así ecosistemas que pueden pasar de tener agua a quedar secos según el ciclo anual. La lluvia, la escorrentía y los aportes subterráneos cumplen papeles distintos en cada enclave. Esa diferencia importa para leer sus límites y su valor ecológico: una ficha de inventario aporta información de un espacio concreto, no una descripción intercambiable para todos los humedales.
Una rambla, un manantial y un gran embalse
En El Campello, el humedal registrado es la desembocadura del Riu Montnegre o Riu Sec. El cauce cambia de nombre a lo largo de su recorrido y llega al mar como río Seco o riu Sec. La resolución lo describe como una rambla mediterránea intermitente. El último tramo conecta con la Huerta de Alicante y el embalse de Tibi, y sirve de zona de alimentación y descanso para aves como el martín pescador, el cernícalo vulgar y el ánade real.
El Conjunto de El Prado-Rodriguillo, en Pinoso, tiene otra dinámica. Es un criptohumedal alimentado por el manantial de El Prado y por escorrentías del Cabezo de La Sal. Sus aguas son someras y salobres, con terrenos encharcadizos y vegetación de ribera. Entre sus valores figura el farfet, un pez ciprínido endémico que la resolución califica como amenazado.
La ficha del embalse de La Pedrera, entre Orihuela y San Miguel de Salinas, abarca 1.429,196 hectáreas cartográficas. El documento destaca la vegetación palustre de sus orillas y la presencia de aves acuáticas, como garcillas, garzas y cormoranes. También lo sitúa en relación con la Rambla de Alcoriza y el espacio protegido de la Sierra de Escalona, dentro de un paisaje árido donde representa un punto de agua.
El Quadre de Santiago conserva funciones de marjal
El humedal de Benicàssim forma parte de los restos de la antigua marjaleria de Castellón. El espacio está transformado y presenta zonas colmatadas y saladares, pero mantiene entradas de agua superficial y subterránea. Sus aguas son someras, de salinidad variable y se inundan temporalmente.
La resolución destaca una función que rebasa el valor de su vegetación y fauna: el marjal contribuye a amortiguar la intrusión marina y las inundaciones durante los temporales. En conjunto, las siete fichas muestran por qué el inventario incluye tanto lagunas interiores como sistemas fluviales, embalses y humedales costeros. Comparten una categoría administrativa, pero responden a procesos hidrológicos y necesidades de conservación diferentes.
La catalogación autonómica precede a la estatal
El acuerdo del Consell publicado en junio de 2022 añadió estos mismos siete espacios al Catálogo valenciano de Zonas Húmedas. El catálogo contaba entonces con 48 enclaves. La incorporación amplió la relación autonómica a 55 y asignó a cada uno una denominación y una delimitación propias.
La resolución estatal sigue el procedimiento previsto para el Inventario Español de Zonas Húmedas: la comunidad autónoma propuso los espacios y se notificó el trámite a los organismos de cuenca y a la demarcación de costas para que emitieran informe. El BOE publica ahora la decisión de inclusión y sus anexos cartográficos.
El inventario nacional sirve para conocer la evolución, extensión y estado de conservación de los humedales y, cuando proceda, orientar las medidas que deban recoger los planes hidrológicos de demarcación. Por eso la resolución aporta límites, coordenadas, superficies y descripciones ecológicas para los siete espacios. No anuncia un programa concreto de obras, una modificación de accesos ni un nuevo calendario de actuaciones en ellos.
Para seguir la situación de cada zona, la nueva ficha estatal se suma a la información y las figuras autonómicas que ya existían. La distinción permite saber qué decisión se adoptó en 2022 en el ámbito valenciano y qué añade ahora el registro nacional: una referencia cartográfica y ecológica común para incorporar estos humedales al seguimiento estatal.