El rey Felipe VI entregó el 27 de octubre los Premios Nacionales de Investigación 2026 en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz. La ceremonia, prevista a las 12:30, reunió a veinte investigadores distinguidos en diez áreas, con un premio a la trayectoria y otro para jóvenes en cada una. La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, asistió al acto.

La entrega hizo visible una decisión que ya estaba resuelta: la orden ministerial de concesión se firmó el 21 de septiembre y se publicó en el Boletín Oficial del Estado el día 28. El acto presidido por el Rey fue la presentación pública de los galardones y de sus destinatarios, no el anuncio de una nueva lista.

Una ceremonia para veinte investigaciones

La Casa del Rey sitúa el acto en el Palacio Europa y recoge que comenzó con un aurresku de honor y dos proyecciones, una sobre los premios y otra sobre las personas galardonadas. Después, Felipe VI subió al escenario para entregar los reconocimientos y conversó con varios premiados al terminar. La agenda del día fijaba el inicio a las 12:30.

Los galardones se dividen en diez modalidades de trayectoria y diez para jóvenes investigadores. La norma de la convocatoria reserva esta segunda categoría a personas de hasta 40 años. Cada modalidad tiene una dotación de 30.000 euros y la orden asigna 600.000 euros al conjunto. El pago se tramita después de la concesión y queda sujeto a los requisitos legales de cada persona premiada.

Las razones recogidas por el jurado en la orden permiten ver qué trabajos reconoció cada modalidad. Entre ellas hay investigación básica, ingeniería aplicada, patrimonio, salud, tecnologías y ciencias sociales. Los centros de procedencia se extienden por distintas comunidades y universidades, desde Barcelona y Valencia hasta Santiago, Ferrol, Sevilla, Zaragoza y Granada. La convocatoria también alcanza a centros del CSIC y a la Universidad de Cambridge, donde trabaja Miguel Anaya Martín.

Diez áreas, veinte galardonados

Biología

Crisanto Gutiérrez Armenta recibió el Premio Santiago Ramón y Cajal por su trayectoria en biología celular y molecular. El jurado destacó sus trabajos sobre el ciclo celular, la replicación del ADN y la dinámica de la cromatina en plantas, además del desarrollo de biosensores celulares usados en investigación experimental. El Premio Margarita Salas para jóvenes fue para Mireia Vallés Colomer, cuyo trabajo estudia el microbioma humano y su relación con la salud mental. La resolución también destaca que sus estudios examinan cómo las comunidades microbianas se relacionan con factores sociales y de comportamiento y cómo se transmiten.

Ingeniería y arquitectura

El Premio Leonardo Torres Quevedo reconoció a José Miguel Adam Martínez, catedrático de la Universitat Politècnica de València, por el diseño de estructuras más seguras. La orden destaca su propuesta de incorporar elementos fusibles que absorben parte del daño ante accidentes, así como el uso de sensores y datos para vigilar y mantener infraestructuras. Mario Merino Martínez obtuvo el Premio Matilde Ucelay por sus propulsores espaciales basados en plasma. Su investigación combina teoría, simulación y experimentación, con aplicaciones potenciales en misiones de bajo coste y retirada de basura espacial.

Humanidades

Carmen Julia Gutiérrez González recibió el Premio Ramón Menéndez Pidal por su investigación musicológica, que combina filología, humanidades digitales e inteligencia artificial para estudiar repertorios y reconstruir música. El reconocimiento joven María Moliner fue para Pablo Alonso González. Su trabajo cruza las humanidades ambientales, el patrimonio cultural y la alimentación desde la antropología, y ha contribuido, según la resolución, a políticas de sostenibilidad, memoria histórica y gobernanza territorial.

Medicina y ciencias de la salud

Ángel María Carracedo Álvarez fue distinguido con el Premio Gregorio Marañón por su trayectoria en medicina forense y genómica. Entre los méritos citados figuran el desarrollo de técnicas de ADN forense y la creación de infraestructuras de medicina genómica conectadas con el diagnóstico clínico. Biola María Javierre Martínez recibió el Premio Gabriella Morreale para jóvenes por su investigación en epigenética y genómica funcional. Sus herramientas permiten estudiar cómo se regula la actividad de los genes en cáncer y enfermedades hematológicas.

Ciencias y tecnologías de los recursos naturales

El Premio Alejandro Malaspina reconoció a José Antonio Sobrino Rodríguez, físico especializado en teledetección y director de la Unidad de Cambio Global de la Universitat de València. La orden subraya su liderazgo en proyectos europeos y en equipos de investigación. Laura Castro Santos obtuvo el Premio Ángeles Alvariño para jóvenes por una trayectoria ligada al desarrollo de tecnologías emergentes, la dirección de proyectos y la transferencia de conocimiento a políticas públicas.

Ciencias físicas, materiales y Tierra

Carmen Isabel Álvarez Lorenzo recibió el Premio Blas Cabrera por su trabajo en materiales biomédicos. El jurado puso el foco en hidrogeles inteligentes y sistemas de liberación de fármacos inspirados en procesos biológicos, con aplicaciones en medicina regenerativa y tecnologías sanitarias. Miguel Anaya Martín fue distinguido con el Premio Felisa Martín Bravo para jóvenes por su investigación en materiales para energía y optoelectrónica. Sus aportaciones incluyen nanofotónica y técnicas de sincrotrón, además de patentes y formación de investigadores.

Ciencia y tecnologías químicas

Daniel Maspoch Comamala obtuvo el Premio Enrique Moles por una trayectoria que une investigación química y transferencia. La resolución señala sus avances en la llamada química Clip-off y en materiales reticulares. El Premio María Teresa Toral para jóvenes fue para Katherine Villa Gómez, cuyo trabajo integra fotocatálisis, nanociencia y materiales sostenibles. El jurado destacó sus micromotores fotoactivos y aplicaciones en combustibles solares, producción de hidrógeno y descontaminación de agua y gases de efecto invernadero.

Transferencia de conocimiento

Jesús Martínez de la Fuente recibió el Premio Juan de la Cierva por su labor en nanobiotecnología. El jurado señaló el diseño de nanomateriales funcionales para diagnóstico y terapia, junto con patentes licenciadas y la creación de empresas derivadas de la investigación. Ana Novoa Pérez fue distinguida con el Premio Ángela Ruiz Robles para jóvenes por sus métodos de gestión de especies vegetales invasoras, que han servido para elaborar políticas y legislación en distintos países.

Matemáticas y tecnologías de la información y las comunicaciones

Ángel Lozano Solsona fue reconocido con el Premio Julio Rey Pastor por su trabajo teórico y aplicado en comunicaciones móviles. La resolución atribuye a sus contribuciones avances en 4G y 5G y bases para el desarrollo de 6G. El Premio María Andresa Casamayor para jóvenes recayó en Jorge Calvo Zaragoza, que investiga el reconocimiento óptico de música. Sus herramientas combinan visión por computador e inteligencia artificial para facilitar la digitalización del patrimonio musical.

Derecho, economía y ciencias sociales

Juan José Dolado Lobregad recibió el Premio Pascual Madoz por su trayectoria en econometría y economía laboral. El jurado señala que sus resultados han sido utilizados por organismos como el Banco de España, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE. Cristina Cadenas Sánchez obtuvo el Premio Clara Campoamor para jóvenes por su investigación aplicada al bienestar infantil. Sus aportaciones han informado políticas públicas, estrategias de prevención y programas de intervención en salud infantil.

La relación de premiados muestra el alcance de una convocatoria que reúne desde la investigación celular y los nuevos materiales hasta la economía laboral y el bienestar infantil. Con la entrega de las placas en Vitoria, las veinte modalidades de 2026 tuvieron su acto público después de la publicación oficial de los resultados.